"He muerto al pecado, y vivo para justicia..."
Romanos 6:11
Puedo ver a una chica emocionada por el trayecto que iniciará su vida. Hay un camino muy amplio, ancho, lleno de luces muy fluorescentes, todo bello y agradable a la vista, muchos gritos de alegría, de feria; en la entrada un hombre de traje negro con una sonrisa algo tímida y asolapada, invitadola a subir a una gran limosina todo incluido para ella, los demás en el fondo la llaman.
Tan esplendoroso es la entrada de ese camino que casi olvida por completo el otro camino junto a este, pues es tan sencillo y angosto que parece perderse ante tal maravilla de ese camino ancho. Y aunque este camino sea sencillo, no significa que sea insignificante; cuando ella mira este camino, su belleza, su tranquilidad, sus flores, los animales, trasciende lo imaginable, sin pensarlo mucho camina hacia él, dejando así la mano estirada de aquel hombre de traje negro, alcanzando la mano de un caballero en este camino angosto, vestido de blanco con una sonrisa que le trasmite paz y seguridad.
Olvido así por completo el afán que le imponía el tan sólo mirar el camino ancho. Sin embargo, sin ella notarlo, ese hombre de traje negro, trasformo su traje en rojo de ira al ver su perdida, pero sonrió con malicia pues imagino como recuperarla.
Y el caballero de vestido blanco se aferro aun más de la mano de ella, sonriendo y mostrandole la hermosura de aquel camino.
Allí comienza el recorrido esta chica, caminando por el camino angosto; algunas pequeñas piedras le hacen caer o algún arroyuelo le hace saltar, pero ella sonríe sin soltarse de la mano de aquel caballero de vestido blanco.
Cierto día, sin imaginarlo, de la nada comenzó a aparecer neblina densa y oscura a su alrededor lo que impidió su camino, tuvo tanta curiosidad por saber que era que olvido su camino, dejándose llevar por esa oscuridad, que al parecer era agradable, pues sus ojos comenzaron a ser segados, oía voces de alegría lo cual llamo mucho más su atención.
Sin poder evitarlo, el caballero de vestido blanco tuvo que soltar su mano, pues él conocía muy bien esa neblina oscura, y no podía dejarse llevar, pero no antes dejandole algo es la mano a esta chica.
Ella sintió regocijo al sentirse "libre" para elegir esa oscuridad, y al acercarse sintió una mano helada como amigable que la guiaba nuevamente al camino ancho. Ella sonrió y comenzó a explorar el camino por sí misma; la música, el baile,la comida y las nuevas compañías del camino le fueron haciendo olvidar el anterior camino de paz.
Extasiada por todo lo que estaba sintiendo que de momento se revolvió todo dentro de sí y tuvo que parar, frenar fue tan brusco que todo daba vueltas y sin poder evitarlo tuvo que vomitar, expulsando así todo su trayecto del camino ancho. Al suceder esto sus compañeros del camino no quisieron ayudarle a levantar, se sintió tan sola que comenzó a llorar, al levantarse con sus piernas quebradas y lleno de sangre su cuerpo por la caída de la velocidad de su caminar, empieza a preguntar por el hombre de traje negro, todos le huían por su terrible apariencia y se reían tras de sí.
Sin saber que hacer, abrió sus manos y observo que dentro de ellas había algo que nunca noto, una pequeña pastilla de color amarillo claro, que decía: "SIEMPRE ESTARÉ AHÍ, TE AMO". Se le logró escapar una pequeña sonrisa, y entre el llanto y una nueva esperanza se comió la pastilla.
Calló al suelo, levantando el polvo de aquel camino ancho, y se le salieron una pocas palabras: "muero a este camino ancho, y vivo para ese camino angosto", un último suspiro y murió.
De momento aparece como aves de rapiña los que no querían ayudarla, sólo para poder robar lo poco que tenía, pero se lleno de luz esa parte del camino en dirección a ella, era el caballero de vestidos blancos, fue hacia ella, la abrazo y sin importar su apariencia y suciedad, se acerco aun más a su rostro, a su boca y le besó, permitiendo así que volviera a respirar. Al abrir sus ojos y verlo a él, no pudo contener sus lagrimas y lo abrazo.
Todos quedaron impactados y nadie se acercaba, de hecho todos huyeron a la oscuridad para no ver aquel resplandor. Sólo de lejos se podía ver alguna mano que quería alcanzar la luz, pero por no dejar la oscuridad no se atrevían.
El caballero de vestido blanco la abrazó con más fuerza, la alzó y la alejo del camino. Esta vez si era una derrota para aquel hombre de traje negro, pues ella al despertar ya pertenecía al camino angosto, al de paz, al de seguridad, el de promesa de camino seguro; enamorada totalmente del caballero de vestido blanco.
"...Mis ojos están puestos en ti. Te enseñaré el camino que debes seguir."
Salmo 32:8
<Andy>

¡Fascinante¡
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