En la actualidad, el matrimonio ha sido la palabra
de “susto” que la mayoría de personas quieren evitar, es como si de momento
todos huyeran de este tema, tanto que si se nombra eres un desadaptado iluso,
que aun cree en los cuentos de hadas “…y
vivieron felices por siempre”; es la palabra irrisoria donde mejor no se
habla para no crear mayor expectativa en una relación. Así que el tema matrimonio encaja múltiples conceptos
de diferente tipos de personas, con mucho estudio sobre el tema, con
experiencia del mismo o ajenas a ella.
Personalmente me atrae el concepto descrito en Génesis
2: 24b (Quien creó fielmente que es el dueño de tal locura) “…y se une a su mujer, y los dos se funden
en un solo ser” (Nueva Versión Internacional). Semejante al descrito anterior
es el de Modestino “nupcias son unión del
varón y de la hembra, consorcio de toda la vida y comunicación del derecho
divino y del mundo”, sinónimos de unidad de dos conformado en uno. Continuando
con conceptos, otro que atribuye mencionar en el código civil en Colombia: “El matrimonio es un contrato solemne por el
cual un hombre y una mujer se unen con el fin de vivir juntos, de procrear y de
auxiliarse mutuamente”. (Artículo 113, Código civil).
Y si es así de real el concepto ¿debería uno casarse?
Y no es un simple concepto lo que debe importar si no en realidad su fundamento
¿para qué, por qué, con qué fin se hace?, puesto que es la unión de dos seres
transformándola en una sola, “de auxiliarse mutuamente”, de un cordón de tres
dobleces que no se rompe, podría describirse, sin ser muy utópica, como la
mayor expresión de amor que Dios nos dio para expresarnos hacia otra persona en
la tierra.
Ese contrato como lo refiere el código civil, de
ambas partes es necesario un mutuo acuerdo, situación por la cual debe hacerse
una especie de estudio exhaustivo de lo que quiero y de lo que esa persona
quiere, antes de pensarse en un matrimonio. “El
contrato de matrimonio se constituye y perfecciona por el libre y mutuo
consentimiento de los contrayentes, expresado ante el funcionario competente,
en la forma y con solemnidades y requisitos establecidos en este Código, y no
producirá efectos civiles y políticos, si en su celebración se contraviniere a
tales formas, solemnidades y requisitos.” (Art. 115, Código
Civil).
Hoy
en día la tendencia del hombre y la mujer al pensar en matrimonio solo es sobre
las emociones actuales, por ende hay muchos divorcios porque no se complementan
dentro de su convivencia matrimonial, por ser víctimas de la “química del amor”
y más que eso, el no conocer sus propios ideales, sueños, visión, propósito o
como se quiera llamar, y saber si concuerdan con el de la otra persona (no solo
de emociones se pude vivir). Se piensa egoístamente, ¿qué puedo ganar con este
matrimonio?, si se diera lugar verdaderamente de pensar y hacer ¿Cómo agradar a
mi pareja? Y conociendo el propósito de ambos quizá podría haber un cambio en
la convivencia matrimonial.
Así
que para resolver este interrogante ¿debería uno casarse?, comenzaré a citar textualmente las palabras del Apóstol Pablo,
quien al parecer nunca se caso pero fue muy sabio en decir “¿Estás casado? No procures divorciarte. ¿Estás soltero? No busques
esposa. Pero si te casas, no pecas; y si una joven se casa, tampoco comete
pecado. Sin embargo, los que se casan tendrán que pasar por muchos aprietos, y
yo quiero evitárselos.” (1 corintios 7: 27-28 NVI). No obstante, cabe
aclarar que el matrimonio es muy complejo, por ende él aconseja que una persona
soltera debería estar preocupada por cumplir un propósito al deleite de Dios,
eso que llamamos talento o sueños. Pero tenemos otros fines y es el de estar
con alguien, que no es malo para nada, pero lo confundimos con el verdadero
amor y es el colapso en las parejas al casarse.
"Entre enero y mayo del 2015
se registraron 7.721 divorcios en el país, lo que representa un aumento del
11,22 por ciento respecto al mismo periodo año anterior, en el que se
presentaron 6.942 actos. Así lo muestran cifras de la Superintendencia de
Notariado y Registro, que añade que los matrimonios civiles también aumentaron
alcanzando la cifra de 24.206, un incremento del 1,36 por ciento comparado con
idéntico periodo del año anterior, cuando se registraron 23.881." (El
tiempo)
Es ahí donde encontramos mayores divorcios en la
sociedad, que matrimonios. Pero deberíamos repensar el significado de la
familia, que va ligada al matrimonio “La familia es el
núcleo fundamental de la sociedad. Se constituye por vínculos naturales o
jurídicos, por la decisión libre de un hombre y una mujer de contraer
matrimonio o por la voluntad responsable de conformarla…” (Art. 42, Constitución
política de Colombia). No solo es el hecho de contraer matrimonio para mi deseo
personal o procrear, si no para darle base a la sociedad por medio de la familia,
y el matrimonio que no es del todo perfecto
como bien se sabe y se describe pero es algo de peso ante la ley y ante Dios,
donde si dos personas teniendo toda la motivación correcta y en amor deciden
unirse y luchar por su matrimonio surgirá una familia de ejemplo. Pero lastimosamente
en la actualidad esta palabra se le ha dado un significado y valor equivocado.
Los solteros deberíamos preocuparnos por el interés
propios y el de nuestra familia, no el de buscar familia, antes de cumplir
metas y sueños. Los matrimonios deben pensar en ¿cómo agradar a su pareja?,
causar efecto positivo, evocar placer. “Quien
halla esposa halla la felicidad” (proverbios 18:22, NVI). Una serie de
obligaciones como: “vida en común, débito
carnal, fidelidad, mutuo auxilio y socorro, dialogo, respeto, autoridad”
(matrimonio y sus costumbres, 2001). Bien se entiende que es un contrato de
ambas partes y se debe saber con quién ha de estar, con quién se va invertir
tiempo, que voy a dar y que beneficios tendré, y comprender que no es solo en
beneficio mío, si no el de él o ella, también de los hijos y el de una nación.
Así que yo respondo a estar de acuerdo con el
matrimonio y de hacerlo en futuro no muy lejano, basada en un amor integro, de
relación fresca y guiada por Dios.

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